Reconocernos en el especismo

El especismo está incrustado en lo más profundo de nuestro ser. Aunque reconozcamos a los demás animales como seres sintientes y tratemos de darles nuestra misma consideración, el especismo sigue en nuestra estructura mental.

Necesitamos reconocernos como especistas para seguir haciendo cambios en nuestras vidas y nuestra forma de percibir a los demás animales. Revisar nuestras ideas y comportamientos hacia los animales no humanos. Hemos legitimado, fomentado y participado en un sistema de injusticias basado en la discriminación de otras especies durante mucho tiempo, pero las cosas no tienen que (ni pueden) seguir siendo como siempre han sido. Darnos la oportunidad de replantearnos seriamente nuestra forma de percibir a los demás animales, pensar en sus necesidades, su dignidad y la forma en la que interactuamos con ellos es esencial para darnos cuenta de que formamos parte del problema. ¿Cuántas veces hemos podido denunciar lo injusto que es el asesinato de un toro mientras nos estábamos comiendo parte del cuerpo de una vaca? Lo bueno de todo esto es que aunque formamos parte del problema, también podemos formar parte de la solución.

Actuar con convicción y voluntad, reforzar el pensamiento crítico, no olvidar a la víctimas y tomar posición en el asunto son sólo algunas de las cosas que podemos hacer para cambiar la realidad que sufren tantos animales en cada instante.

El especismo está inmerso en la sociedad, en el día a día y en nuestras mentes.

Saberlo, aceptarlo y reconocerlo es el primer paso para repensarnos, deconstruirnos y cambiar.